miércoles

Cada vez más cerca y 31.

Allí, en la cima de la montaña, estaba el único rosal sin espinas. Si de verdad quería llegar a cogerlo, tenía que escalar por las resbaladizas rocas, arrancar plantas y apartar animales. Lo estaba consiguiendo, pero en un descanso llegó una zorra. Que como bien sabe la gente es un animal muy astuto, intento engañar a todos mis compañeros de viaje, les acabó convenciendo, que el rosal tenia espinas y no era tan maravilloso como la leyenda contaba. Pero yo seguí escalando, arrancando plantas pinchosas, de esas que hacen daño, y venenosas. Luego apareció una vívora, pero como no es un animal tan valiente como la zorra, llamó a todos sus secuaces. Y intentaron impedirme el camino a la cima. Esperé varios, días, semanas e incluso meses hasta conseguir saber que hacer. Y ahora y lo he decidido. A mí no me interesa poseer el rosal sin espinas, yo ya he conseguido un pétalo. Mis compañeros de viaje, de esos Grandes Viajes, poco a poco se van dando cuenta de que la zorra es un animal astuto que sabe venderse. Y le da rabia, celos, egoísmo, y lo más importante, que queda patético.
Algún día llegaremos a la cima. Subiendo niveles, superando pruebas y venciendo obstáculos. Yo no separo a nadie, nos necesito unidas. Todas juntas conseguiremos una rosa si espinas y  si tiene yo las arrancaré. Yo ya tengo un pétalo, ahora os toca a vosotras. Ánimo. Así se conservan las buenas amistades, aunque estén a 391 Kilómetros. Porque ellas son TODO Y MUCHOS MAS.

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