jueves

Smoke the city.

Fumémonos la ciudad, su noche y su día. Su sonrisa. Solo disfrutemos del momento. Ostia mira, un capullo. Vamos a fumárnoslo, así desaparecerá, se desvanecerá y su más preciado recuerdo será una ceniza tirada en el suelo, en mitad de la calle. Fumemos pues.

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